¿Qué color de pelo me favorece? Cómo elegirlo según tu piel, tus ojos y tu cabello

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Elegir un color de pelo porque queda precioso en una fotografía no significa que vaya a producir el mismo efecto en ti. Es una de las cosas que más explico en la peluquería: dos personas pueden llevar exactamente el mismo tono y, sin embargo, el resultado puede favorecer muchísimo a una y apagar por completo el rostro de la otra.

El color del cabello debería elegirse teniendo en cuenta el conjunto: el tono y subtono de la piel, los ojos, el color natural del pelo, su estado y, por supuesto, lo que cada persona quiere conseguir.

No existe un color de pelo que favorezca a todo el mundo

A veces una clienta llega con una fotografía y me dice: «Quiero exactamente este color».

La fotografía es una referencia estupenda para entender qué le gusta, pero mi trabajo no consiste simplemente en copiarla.

Hay que preguntarse: ¿cómo quedaría ese tono junto a su piel?, ¿combina con sus ojos?, ¿cuánto tendríamos que aclarar su cabello?, ¿en qué estado se encuentra?, ¿tendría que venir constantemente a retocar el color?

Incluso antes de decidir entre un cambio completo o unas mechas, merece la pena valorar qué técnica se adapta mejor al resultado que buscas. En este artículo te explico con más detalle qué elegir entre tinte o mechas según tu tipo de cabello.

El tono de piel importa, pero no debería convertirse en una regla matemática

Seguro que has leído alguna vez aquello de que las pieles cálidas deben llevar determinados colores y las pieles frías otros.

Puede servir como orientación, pero en una peluquería las cosas no son tan sencillas.

Dentro de los rubios tenemos tonos dorados, beige, miel, ceniza, naturales… y ocurre exactamente lo mismo con castaños, cobres y otros colores. Un pequeño cambio en el matiz puede hacer que el resultado se vea completamente diferente junto al rostro.

Por eso no me gusta aplicar una tabla y decidir que a determinada piel le corresponde obligatoriamente determinado color.

Hay que mirar a la persona.

Los ojos también pueden ayudarnos a elegir

El color del cabello puede hacer que los ojos destaquen mucho más.

No se trata necesariamente de buscar contraste. A veces determinados reflejos alrededor del rostro consiguen iluminarlo y potenciar el color de los ojos sin necesidad de realizar un cambio radical.

Precisamente por eso técnicas como las babylights o el balayage permiten trabajar el color de una manera mucho más personalizada.

Si estás pensando en aclarar el cabello pero no tienes claras las diferencias, puedes consultar nuestra guía sobre balayage, babylights y mechas tradicionales y cuándo elegir cada técnica.

Tu color natural también tiene mucho que decir

Otro error frecuente es pensar únicamente en el color que queremos conseguir y olvidarnos completamente del punto de partida.

No es lo mismo trabajar sobre un cabello rubio natural que sobre uno castaño oscuro. Tampoco es igual un cabello natural que otro que lleva años teñido.

Cuanto más nos alejemos de nuestra base, normalmente mayor será el trabajo necesario para conseguir y mantener el resultado.

Esto no significa que no podamos hacer cambios importantes. Significa que conviene saber qué implican antes de realizarlos.

Piensa también en el mantenimiento

Esta parte se olvida muchísimo.

Puedes encontrar un color que te favorezca y conseguir un resultado precioso el día que sales de la peluquería. Pero ¿qué ocurrirá dentro de cuatro, seis u ocho semanas?

El cabello crece, el color evoluciona y algunos tonos requieren más mantenimiento que otros.

Por eso, antes de decidir, conviene preguntarse cuánto tiempo estamos dispuestos a dedicarle y con qué frecuencia queremos volver a la peluquería.

Ya hablamos de este tema con más detalle en cada cuánto hay que teñirse el pelo para cuidar el color y el cabello.

Para algunas personas no supone ningún problema realizar retoques frecuentes. Otras prefieren colores y técnicas que puedan evolucionar durante meses sin que la raíz resulte tan evidente.

Ninguna opción es mejor que otra. Lo importante es que encaje contigo.

Y, sobre todo, hay que mirar el estado del cabello

Este es probablemente el punto más importante.

Antes de realizar determinados cambios de color tenemos que comprobar si el cabello puede soportarlos.

Un pelo muy sensibilizado, seco o castigado puede necesitar que cambiemos el plan inicial. En ocasiones es preferible conseguir el resultado progresivamente en varias sesiones antes que intentar llegar a un color concreto de una sola vez y comprometer la salud del cabello.

Si el pelo ya está debilitado, te recomiendo leer también cómo recuperar el pelo seco y dañado de verdad.

El objetivo no debería ser conseguir una fotografía bonita el primer día. Queremos que el cabello continúe teniendo buen aspecto después.

Entonces, ¿cómo sé qué color de pelo me favorece?

Las fotografías pueden servir para enseñarnos qué colores te gustan. Las tendencias también pueden darnos ideas.

Pero la decisión final debería partir de ti.

En Peluquería Claudia Caimo, en Entrevías (Vallecas), preferimos observar primero tu cabello, hablar contigo sobre lo que buscas y valorar qué resultado podemos conseguir de forma realista.

Puede que la mejor opción sea un cambio completo de color. O unas mechas muy sutiles. Quizá simplemente necesitemos aportar algunos reflejos alrededor del rostro.

El mejor color no es necesariamente el que está de moda.

Es aquel con el que te ves bien, que puedes mantener y que permite que tu cabello siga estando bonito y sano.